Dios, Nuestro Padre amoroso - Las Hermosas Cualidades De Su maravillosa Personalidad

DIOS, LA BIBLIA Y LOS ATRIBUTOS DIVINOS

"El Hijo no puede hacer nada por su propia cuenta, sino lo que ve hacer al padre. Cualquier cosa que haga éste, lo hace también el Hijo." Juan 5:19

Jamás ningún ser humano ha visto a Dios, por lo tanto, las palabras que aparecen arriba que Jesús dijo de sí son muy significativas.

Como se nos ha privado de la capacidad de convivir con el Altísimo y así tratarlo "cara a cara", Jesús nos estaba revelando una gran noticia: desde su llegada se podría "ver" a Dios a través de él. No literalmente sino por medio del reflejo de su Hijo, nuestro Padre empezaba a mostrarse como nunca había hecho antes, acercándonos mucho más a su íntima morada celestial.

Esto ha hecho pensar a algunos creyentes lo siguiente: si el Padre Supremo, quien aparece en la Biblia como el Creador de Cielos y Tierra, si el mismo Padre de Jesús hubiera aparecido en esta Tierra con figura humana: no hubiese dicho o hecho nada diferente a Jesús. Esto estaría de  acuerdo a otra declaración de Jesús, cuando dijo: "El que me ha visto a mí ha visto al Padre." Juan 14:9

Sin embargo hay que advertir que aun los ojos son herramientas limitadas. A tal punto que a veces se transforman en un obstáculo, pues vemos lo que podemos, y muchas veces sólo lo que queremos. Si uno está atento a cómo nuestras emociones empujan a pensar y sentir antojadizamente mientras nos relacionamos con la realidad, nos sorprenderemos de lo fácil que solemos engañarnos a nosotros mismos. Y esto no es ningún trastorno de la mente o de nuestra conducta y no sería inteligente negar lo que es muy evidente. Siempre será mejor reconocer que no pocas veces el orgullo, el narcisismo o la exaltación de nuestro ego forman parte de nuestras formas de pensar, de decidir y conducirnos.

De hecho muchas personas honestas ingresan a religiones y cultos que se llaman cristianos que a la larga los cargan de tradiciones o doctrinas humanas, eclipsando las sencillas y directas del Hijo de Dios. (Es muy prudente que todo cristiano revise su caso.) Para ello recomiendo esta web

Además la voluntad juega su papel. Jesús repitió muchas veces estas palabras: "quien quiera oir que oiga". Así de simple, ¿querían o no querían oír? Pues muchos no quisieron, por lo que entonces no vieron a Dios como Padre y se perdieron la experiencia única de admirarlo, de manera casi literal. Aunque decían amarlo y servirlo, cuando lo tuvieron cerca, en "vivo y en directo", a través de Jesús, no percibieron nada de notable.

Ahora, ¿qué hay de nosotros que hemos nacido miles de años después, muchos que creemos, respetamos, o al menos, aceptamos a la Biblia como un excelente libro religioso? ¿Nos podría pasar algo semejante?

Puede que la lejanía que se siente de la persona divina, nos haga sentir a la manera del poeta místico San Juan de la Cruz, quien decía: "¿Adónde te escondiste, Amado, y me dejaste con gemido?"

Aunque no se propondrán aquí fórmulas mágicas, en la Biblia, especialmente en los escritos realizados luego de la muerte de Jesús, como son los cuatro Evangelios, se recrean, vez tras vez, sus hechos y palabras mientras él daba discursos y estaba con la gente. Entonces si leemos sobre la vida de Jesús, ¿qué cualidades o caracteres subyacentes percibimos de su Padre en la lectura?

Indagar en esto, no debería significar un gran desafío aunque podría poner a prueba nuestra fe y habilidades de percepción, en tanto ver a Jesús y a su Padre como personas reales y no entes vacíos, productos de nuestra fantasía.

Para esta tarea, podríamos empezar con los pasajes concernientes a la vida de Jesús, y luego seguir verificando cómo en todas las Escrituras, se vislumbran las múltiples facetas de una misma gran personalidad.

No es debilidad reconocer que los que somos firmes creyentes de la existencia de Dios y de la inspiración divina de La Biblia enfrentamos el desafío, día a día, de sentirnos limitados ante un Creador tan magnífico e inescrutable. Y es verdad que sólo podemos entender un bordecito de su totalidad .

Por otra parte, creer en la magnificencia de Dios no significa caer en una postura de alfeñique y así perdernos el placer de disfrutar de su grandeza, ya que no somos ni los primeros ni los últimos que al esforzarse, con humildad y modestia, pueden "ver" la infinidad de los matices de Su Persona, que aunque infinita, igual nos invita como Padre que ama y trata con cariño a sus hijos.

Como ya se ha dicho, hoy no tenemos a Jesús "en vivo y en directo", pero sí en los Cielos cuidando a cada uno de los que lo aman, somo nos prometió y se lee en Mateo  28:20:
"Y les aseguro que estaré con ustedes siempre,  hasta el fin del mundo."   Y si vamos un poco más allá "estaré con" se debería entender:  "estaré en ustedes", según Juan 17: 20- 23. Por eso, esta compañía intima con sus discípulos nos debe llenar de confianza y tranquilidad.   

Leemos en esos versículos: ""No ruego sólo por éstos.  Ruego también por los que han de creer en mí por el mensaje de ellos, para que todos sean uno.  Padre,  así como tú estás en mí y yo en ti,  permite que ellos también estén en nosotros,  para que el mundo crea que tú me has enviado. Yo les he dado la gloria que me diste,  para que sean uno,  así como nosotros somos uno: yo en ellos y tú en mí. Permite que alcancen la perfección en la unidad,  y así el mundo reconozca que tú me enviaste y que los has amado a ellos tal como me has amado a mí. 

Así que, junto a las Sagradas Escrituras, podemos lograr una aproximación a la persona de su Padre, las cualidades de Su personalidad de Dios, por lo dicho y hecho directamente por Su Hijo, y en menor medida por sus seguidores y profetas que lo imitaron.

Aunque no es mucho, hoy es mi deseo compartir algunas reflexiones que se encuentran en otra página llamada: Lista de Cualidades Divinas

Allí aparece un comentario breve para cada uno de los sesenta y seis "libritos" ("biblia" en griego), desde Génesis a Apocalipsis, diferentes frases que enaltecen variados detalles acerca de la persona del Padre.

UN EJEMPLO: Para el libro bíblico de Filipenses aparece, el versículo 8 del Capítulo 4, que dice:

"Por lo demás, hermanos, todo lo que es verdadero, todo lo digno, todo lo justo, todo lo puro, todo lo amable, todo lo honorable, si hay alguna virtud o algo que merece elogio, en esto meditad". Filipenses 4:8

Como me parece evidente que el Padre, que inspiró a Pablo a escribir el consejo de Filipenses, hace a la perfección lo que "predica" a través de Pablo,  este texto me llevó a reflexionar acerca de Él mismo lo siguiente:

Nuestro Padre (y Su Hijo) nunca jamás ha considerado cosas malas; siempre considera lo justo, lo amable, lo puro, lo edificante, manteniendo bajo control sus pensamientos y emociones a la perfección, jamás perdiendo la felicidad, la tranquilidad y la paz.

Siguiendo con esta idea, de las palabras de la Biblia, ya sean consejos o acciones, se pueden extraer una o más conclusiones sobre la identidad de Dios. ---> Lista de Cualidades Divinas  (Para ver por ahora en PC)   

Si es su interés, usando este "método" o cualquier otro que destaque alguna cualidad divina, podrá meditar sobre otras facetas que emergen de toda la Biblia, especialmente al leer la vida de nuestro Señor, Jesús, aunque no descontamos encontrar ejemplos preciosos en la vida de quienes amaron al Padre antes que nosotros.--->Por qué elegir a Jesús como nuestro mejor Maestro 

Puede que usted no crea en Dios. Le invito a que visite ---> ¿Existe Dios?

Es mi experiencia, que una lectura cuidadosa de la Biblia puede llevarnos a disfrutar de la grandeza y hondura de Dios, algo que además de edificarnos nos permitirá ver su deleitable personalidad.
Nuestra intención de imitarlo, es genuina y natural, pero es verdad que si emprende o emprendió ese encomiable camino, debe saber que podría ser angustiante hacerlo sin la debida ayuda y comprensión integral. El apóstol Pablo se enfrentó a esto y nos da una lección muy importante en Romanos 7 y 8 que invito a que analice también.

Además, es justo y modesto aclarar que ningún esfuerzo intelectual o emocional de nuestra cuenta, nos acercará realmente al conocimiento del Creador. Es necesario que Nuestro Señor Jesucristo quiera revelarlo como se indica en Mateo 11:25-27 BSB: Todas las cosas Me han sido confiadas por Mi Padre. Nadie conoce al Hijo sino el Padre, y nadie conoce al Padre sino el Hijo y aquellos a quienes el Hijo decide revelarlo.” Y como es extremadamente bondadoso, no cabe duda que quienes humildemente se acercan a Él son admitidos.